Después de una pausa, se renueva el impulso de la ratificación
Un reciente aumento en la tasa de ratificaciones depositadas ante la UNESCO da motivos para pensar que la marcada disminución durante el período comprendido entre noviembre de 2007 y abril de este año no fue un fenómeno duradero.
Después de ser adoptada la Convención sobre la diversidad de las expresiones culturales en octubre de 2005, la campaña de ratificación se llevó a cabo con notable rapidez. En diciembre de 2006, el número mínimo de 30 ratificaciones necesarias para que la Convención entrara en vigor había sido superado con facilidad– y para su entrada en vigor el 17 de marzo de 2007 el número había llegado a 56 Estados. El notable ritmo llevó al Director general de la UNESCO, Koïchiro Matsuura, a declarar que era “un récord absoluto para un instrumento normativo sobre la cultura.”
Pero para la reunión inaugural del Comité Intergubernamental en Ottawa, el pasado mes de diciembre, la tasa disminuyó considerablemente.
En los meses de noviembre y diciembre, sólo tres Estados depositaron sus ratificaciones ante la UNESCO, y en el plazo de cuatro meses, comprendido entre enero y abril, tan sólo tres más lo hicieron.
Por lo tanto, fue alentador que en vísperas de la sesión extraordinaria del Comité Intergubernamental aparecieron varias nuevas ratificaciones en el sitio Web de la UNESCO –primero Argentina, Hungría y Zimbabwe, seguidos poco después por el Chad, Sudán, Seychelles, Montenegro, Georgia y Suiza.
Como resultado, el número total de Estados que han ratificado aumentó ahora a 90, y con otro empuje de la ratificación de los Estados que se esfuerzan por presentarse en el próximo mes de marzo –a tiempo para ser elegibles para la segunda Conferencia de las Partes del próximo mes de junio– es totalmente posible que el número total supere los 100, en la próxima primavera.
El reto de lograr el equilibrio regional continúa. Si bien India y China ya ratificaron, son relativamente pocos los países asiáticos que hasta ahora lo han hecho. La situación es similar en el mundo árabe (aunque hay indicios de que Marruecos podrá unirse pronto a Egipto, Jordania, Kuwait, Omán y Túnez para hacerlo). Lo mismo puede decirse del África de habla inglesa, y del Caribe.

